¿Es cierto que los implantes dentales de zirconio pueden evitarme ciertas enfermedades crónicas?

Una de las principales razones por las que las personas buscan deshacerse de sus viejos trabajos dentales con metal es el temor a desarrollar enfermedades o empeorar sus dolencias ya preexistentes. Y es que, a lo largo de las últimas décadas se ha popularizado la creencia de que el metal puede liberar toxinas que tienen la capacidad de depositarse en el torrente sanguíneo enfermando a quienes lo llevan. Aunque la sentencia suena aterradora, es necesario preguntarse ¿Qué tanta realidad hay ella? ¿Qué dicen los expertos?

Las cartas sobre la mesa

Los metales, en efecto, pueden acumularse en el tejido orgánico y ocasionar problemas de salud muy serios (como el envenenamiento y los desórdenes celulares), sin embargo, es preciso que para que esto ocurra, las personas se expongan a altas concentraciones de residuos derivados, lo cual sucede casi siempre en espacios laborales que carecen de sistemas de protección adecuada y en zonas urbanas próximas a fuentes de alta emisión (las áreas que circundan fábricas y procesadoras industriales).

¿Y qué hay los trabajos dentales?

El uso de implantes con metal no puede producir por sí sólo un problema de salud equiparable al de un cáncer y una intoxicación fatal. Lo que sí puede generar, en cambio, son muchas molestias por respuesta inmune. Ocurre pues, que el organismo reconoce que el metal no pertenece naturalmente al entorno orgánico de la cavidad bucal, por lo que, en personas predispuestas, puede desatar una alerta inmunológica con la que pretende defenderse del agente extraño que el implante representa. Esto hace que el paciente comience a experimentar señales de alergia como son irritación, inflamación, enrojecimiento e inclusive dolor generalizado y fiebre elevada. Esta reacción, aunque seria, es totalmente controlable, reversible y prácticamente no plantea riesgo de muerte, sin embargo, como es lógico, puede minar la calidad de vida de una persona al debilitar su sistema inmune, lo cual, le pone en riesgo de ser atacado por otros alérgenos, así como por agentes tóxicos e infecciosos externos.

Una opción inteligente

Si quieres renovar tu apariencia y olvidarte de las molestias que puede provocar el metal, la mejor solución es elegir los implantes dentales de zirconio, que encontrarás en la Clínica Muller en Valencia. El zirconio ofrece una biocompatibilidad que supera con creces a la simple esterilidad del metal, por lo que reduce al mínimo la posibilidad de que el organismo lance una respuesta inmune. Así tus implantes lucirán y, lo mejor, se sentirán tan bien como tus dientes naturales. Pide una consulta en Muller, donde un grupo de especialistas certificados en la aplicación de implantes dentales de zirconio te ayudará a cuidar de tu salud mientras te devuelve, literalmente, la sonrisa a los labios.

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